Las bombillas ahorradoras, son, en realidad, lámparas fluorescentes compactadas que tienen las mismas características de las lámparas fluorescentes que se conocen desde principios del siglo 20, y que nunca han sido cuestionadas como perjudiciales para la salud
Son más beneficiosas para la salud porque la mayoría de las que se consiguen actualmente están asociadas a un balasto electrónico y no a uno magnético Si las bombillas tradicionales de 60 vatios que usualmente usan los colombianos se reemplaza por una electrónica de apenas 13 vatios, se ahorran 47 vatios en potencia.

